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martes, 26 de mayo de 2009

A otra ella le tocó vivir el final del cuento de hadas



¿Quién no ha pensado nunca que el amor no es algo más que una ilusión utópica? ¿Quién no ha pensando nunca que el amor no es nada menos que una simbiosis perfecta entre el cuerpo y el alma de dos individuos cuyos organismos cargados de melatonina los cohesionan a través de invisbles vínculos afectivos?

Mentira, invención, realidad o evidencia... el amor existe de una forma u otra y mueve nuestras vidas, aunque sea de forma antagónica.
Existen mil tipos y se puede amar de mil maneras. Pero sólo un patrón es el que nos acompaña durante toda la vida: hablo del amor de pareja.
Desde pequeños, o desde pequeñas mejor dicho sea, nos designan una idea errónea: la del famoso cuento de hadas.
Pensamos en la persona perfecta, en las circunstancias perfectas, en el respeto perfecto, en la confianza perfecta...
Construimos castillos en el aire que nos llevan por la mala senda.
Amar no consiste en toparse de buenas a primeras con un semejante impecable y disfrutar de una dicha ilógica y artificial; dos personas llegan a amarse despues de haber tenido que pasar por muchas discusiones, enfados, mentiras, mil y una extremas situaciones... AMAR implica saber perdonar, saber olvidar, saber tener autocontrol, saber tolerar, saber entregarse.
No existe el orgullo, no existe la mala intención, ni el deseo de hacer daño, ni el deje de protección.

Necedad o sagacidad... llámalo como quieras, después de nuestro descenso de las nubes, luchar es lo único que queda. Porque tú luchaste por mí, yo lucharé hoy por ti.


FOTO: Practicando ángulos con la cámara de mi portatil una tarde libre.

lunes, 2 de marzo de 2009

Zoo-ciedad


Me encanta la palabra "sociedad", es un término que abarca al conjunto de individuos que comparten fines, conductas y culturas, y que se relacionan interactuando entre sí, cooperativamente, para formar un grupo o una comunidad.
Me encanta la palabra "sociedad", la palabra...

Por desgracia, abarca a su vez todo tipo de transgresiones, me parece que nos hemos convertido en una mala sociedad. Hemos tornado a un colectivo en el que cada uno juega a ser acróbata de una generalidad capitalista, consumista, patriarcal e inculta.

Confundimos a Bécquer con Beckham, seguimos pensando que Tirso de Molina es solamente una parada de metro; nos creemos todo lo que vemos y oímos en televisión: ¿cuántos años llevamos escuchando que el frotar se va a acabar? ¿de verdad es creible que un crédito telefónico nos va a arreglar la existencia? Y para tener una vida social actualmente es necesario saberse cuántas veces van al baño los concursantes de Gran Hermano al día.

Pero... ¿qué pasa con cada individuo que forma este maltrecho gremio al que llamamos sociedad? ¿no merecen la pena todas esas personas que en su interior siguen dejando un huequito para la bondad? ¿meritan que se las meta en el mismo saco y decir que dan asco (expresión que odio)?
¿Dónde se quedaron nuestras ganas por amar nuestro mundo? Por qué acibararnos y dejar a un lado todo lo benévolo de la vida: la familia, los amigos, un nuevo día, el milagro de despetarnos, el primero beso, bañarse de madrugada en la playa, tumbarse en la hierba mojada, cualquier primera vez...
Que cada uno se quede con la parte del cuento que más le guste, yo miraré el lado positivo y hasta que en este mundo no quede ni una sola persona buena, hasta que sobre la faz de la Tierra no se extingan las buenas intenciones y los gestos bonitos, hasta que no dejen de existir las sonrisas, que hacen a la gente perfecta; hasta entoncés yo jamás diré: sociedad, me das asco.

martes, 27 de enero de 2009

Con un dedo no se tapa el Sol


Iqbal Masih, niño nacido en Pakistán, a la edad de 5 años lo hicieron trabajar en un taller de fabricación de alfombras, ya que sus padres tenían deudas a las que no podían hacer frente y que necesitaban pagar para no morir de hambre. Iqbal trabajó como esclavo en unas condiciones infrahumanas durante cinco largos años hasta que fue rescatado por el Frente de Liberación de los Esclavos por Deudas, organización que también le permitió realizar parte de sus estudios. En 1992 tomó la iniciativa de viajar por el mundo denunciando la situación que muchos niños estaban viviendo y que no habían corrido la misma suerte que él al ser liberado. En 1995, a la edad de sólo 12 años, fue asesinado por las mafias que organizan el tráfico de niños y la explotación infantil.

Esto es sólo un caso más que muestra como el sistema de relaciones económicas condiciona nuestras vidas, mientras los países ricos no ponen mucho de su parte para solucionar este problema, ya que son sus propias empresas las que se aprovechan de las desafortunadas posiciones de mucha gente y sacan partido de una mano de obra más barata, pero... ¿a cambio de qué? ¿merecen las "personas" que explotan a niños y adultos ser llamadas personas? ¿acaso hay gente en el mundo que carece de derechos y merita ser tratado como un animal?
Posiblemente no conozcas la historia y no te acuerdes de la muerte de Iqbal Masih, pero apuesto a que seguro que te acuerdas de la muerte de la desafortunada Lady Di, Carmina Ordoñez y Rocio Jurado. Quizá igualmente tengas olvidada la vida, labor y muerte de Benazir Bhutto, también pakistaní, de la que te invito a que te informes sobre sus logros en la política de su país y que también fue asesinada.

Dejemos de prestar tanta atención a lo banal y no cerremos los ojos ante lo que realmente importa... con un dedo, no se tapa el Sol.